domingo, 24 de febrero de 2013

Zapatero, a tus zapatos.

Introducción de la autora (osea YO):
"Cuando uno abre la boca, tiene un mínimo de inteligencia y la jode, debería pensar lo que dice antes de hablar. Yo la primera.
Pero cuando uno abre la boca para hablar con total ligereza de un menor, tiene un mínimo de inteligencia y la jode, yo debería partírsela"

Llegan hoy a mis manos unos de esos papeles que a menudo hago que lleguen, en los cuales se habla de psicología barata. Esta vez de la psicología de los delincuentes. Qué tema tan apasionante para los días que nos toca vivir!

Tengo que decir públicamente que fui, soy y seré una delincuente, puesto que según las teorías de Cohen y Merton: "La delincuencia es una desviación del comportamiento  o conducta que viola el código normativo observado por un grupo". Vamos, que en cuanto uno no es normal a ojos de otro alguien podremos definirlo como un delincuente y quedarnos tan anchos.

Deberían enseñarnos en los IES el código penal, porque el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.Públicamente digo que he hurtado, he  robado con fuerza,  he cometido allanamiento de moradas varias, he amenazado de muerte a varia gente, he coaccionado,  he agredido a gente verbal y físicamente, he destrozado mobiliario público, he estafado, he cometido escándalos públicos, he violado el código de circulación varias veces, he cometido fraudes varios, injurias, calumnias... y ahora mismo no recuerdo mucho más, aunque haberlas hailas. Debo decir en mi defensa que todo esto ya está prescrito, ocurrió hace muchos muchos años. ( y si no que me registren). Si uno coge el código penal todo es delito y/o falta en su defecto.

Delitos y faltas varias de todo tipo cargo a mis espaldas, indistintamente, y sin saber la repercusión ni las consecuencias que pudieran haber tenido, porque siendo adolescente, y aún con mi maravillosa inteligencia acompañándome en todos estas aventuras, yo no veía peligro (de hecho mi inmadurez aún no lo ve!). 
Yo no soy una experta en la materia, ni en ésta ni en ninguna. De hecho descubro cada día que no tengo ni idea de nada y cada vez conozco menos de este mundo que me tocó vivir.
Así que dejo el tema de investigación de los delincuentes a los que de verdad saben de esto: Los criminólogos. Para algo estudiaron una carrera:  para ser expertos en criminología. Los médicos son expertos en medicina. Los conductores son expertos en conducir. Yo soy experta en tocar los cojones. Sigo.

Sobre las causas  que influyen en la delincuencia existen variedad de teorías que intentan explicarlas, aunque pocos intentan evitarlas. Es más fácil consentir que educar, es más fácil criticar que ayudar.
La teoría integradora de Farrington se basa en tres procesos de los que que depende que los adolescentes desarrollen propensiones antisociales (palabras entendibles: que cometan delitos):

1.-  Falta de motivación, frustración.
2.-  Falta de habilidades convencionales para el logro de objetivos.
3.-  Los procesos inhibitorios como las actitudes hacia el delito, supervisión educadora, empatía o falta de impulsividad.

Para Farrington, el inicio de la conducta delictiva está en la influencia de los amigos, principalmente en la etapa de la adolescencia. Y supone algo NORMAL hasta los 20 años, en el que el adolescente empieza a ser adulto ( a unos nos cuesta más que otros).


Conclusión de la autora (Osea yo):
La sociedad de hoy en día, y los ignorantes en la materia, consideran a los adolescentes insoportables, maleducados, drogadictos y demás lindezas, muchas  veces sin recordarse a sí mismos luchando contra todo y todos  por encontrar su sitio y lograr su propia identidad.
Sé que no es el mejor ejemplo del mundo, porque es de mi cosecha, pero sería interesante comparar a los adolescentes con gusanos de seda. Metamorfosis varias, tiempo. También sería interesante comparar a la gente con gusanos. A secas.
Pero eso otro día.

Los adolescentes son unos capullos.


4 comentarios:

  1. Pues lo peor de todo esto, es que algunos, ya casados, con hijos, nos llaman señor o señora, pero nos seguimos sintiendo tan inseguros y ....que cuando eramos adolescentes

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  2. Xa cho dixen hoxe ó teléfono! És xenial

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